Con el fin de solucionar problemas ambientales generados por hidrocarburos en superficie, subsuelo y agua subterránea, investigadores del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) adscritos al Programa de Investigación en Exploración Petrolera, desarrollaron una tecnología geoeléctrica mediante la cual se pueden separar con alta precisión áreas limpias y contaminadas.
La tecnología incluye la aplicación de métodos geofísicos superficiales que delimitan en tercera dimensión la contaminación en el subsuelo, zonificando el área afectada por grado de contaminación, calculando volumen de suelo contaminado y evaluado la vulnerabilidad de los acuíferos a la contaminación.
Para el diagnóstico de impacto ambiental tradicionalmente se aplicaban técnicas geoquímicas basadas en perforación, muestreo de suelo y análisis en laboratorio. Ahora, con el proyecto Desarrollo y verificación del modelo de cambio de propiedades eléctricas y petrofísicas en suelos contaminados en proceso de biodegradación, este servicio ha sido mejorado sustancialmente mediante la aplicación de las técnicas geofísicas, dándole un valor agregado.
Omar Delgado Rodríguez, doctor en Ciencias de la Tierra, líder del proyecto, refiere que la caracterización geoeléctrica es una tecnología innovadora en la que intervienen diferentes métodos como: sondeo eléctrico vertical (SEV), perfilaje electromagnético (PEM), mediciones de resistividad en muestras de agua (MRA) y mediciones de resistividad en muestras de suelo (MRS) así como del procesamiento e interpretación de los datos adquiridos.
Cada una de estas técnicas, explica el especialista, fue adecuada y optimizada de manera tal que, en conjunto, constituyen una herramienta única en el mundo para el diagnóstico eficiente de sitios contaminados por hidrocarburos.
Así, la aplicación de las técnicas geoeléctricas en la etapa inicial del diagnóstico de un sitio contaminado por hidrocarburos, permite orientar los trabajos de perforación sobre la zona afectada, evitando gastos y esfuerzos innecesarios.
La toma de muestras de suelo para análisis químicos estaría orientada también en la profundidad, lo que significa una disminución notable del número de muestras a analizar en laboratorio. Se estima una reducción entre 5 y 10 veces el número de perforaciones y entre 10 y 20 veces el número de muestras a analizar.
Explicó el entrevistado que cuando se necesita diagnosticar algún sitio contaminado con hidrocarburos, las técnicas eléctricas entran en una primera fase mediante la inyección de corriente al subsuelo o por inducción electromagnética.
De esta manera se obtiene las respuestas eléctricas del suelo, “es como hacer una radiografía del suelo” —agrega el doctor Delgado Rodríguez—, en donde se pueden separar las anomalías de la alta y baja resistividad; se configuran las áreas contaminadas tanto en superficie como en profundidad y, con información adicional, se infiere hacia donde están migrando los contaminantes y se establecen las zonas más vulnerables para la contaminación del acuífero.
Delgado Rodríguez, informó que esta tecnología puede aplicarse en cualquier ambiente geólogo-geográfico, incluyendo sitios urbanizados con profundidad del nivel freático mayor a 50 m, donde los trabajos de perforación y toma de muestras presentan grandes dificultades y altos costos, mientras que la aplicación de técnicas geoléctricas, es altamente ventajoso.
Esta tecnología se ha aplicado ya en varios sitios, desde ambientes rurales hasta ambientes altamente urbanizados e industriales como son refinerías y terminales de almacenamiento y distribución. En la ciudad de México se ha aplicado con éxito en estaciones de servicio (gasolineras).
El Instituto Mexicano del Petróleo tiene una amplia experiencia en la detección de contaminación en el subsuelo. Así, con esta nueva tecnología, Petróleos Mexicanos cuenta ahora con una herramienta para diagnosticar con alta eficiencia los sitios contaminados y aplicar de manera más efectiva los procesos de remediación.
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